CODIFICACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN: UN ARMA QUE SE OCULTA EN LAS SOMBRAS
Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha tenido la necesidad de ocultar una información determinada para que no sea descubierta fácilmente por las personas equivocadas. Por lo que a lo largo de la historia se idearon diferentes métodos de codificación como la clave morse, fundamental para la creación del telégrafo, primer medio de comunicación instantáneo a distancia. Pero el código que viene a estas líneas es más sutil y estético en cuanto a lo subliminal se refiere, pues una serie de puntos y líneas es demasiado sospechosa a comparación de una serie de letras que pueden confundirse como un error tipográfico.
El código
ROT13 es uno de los más sencillos para emplear tanto al codificar como al
descodificar, pues el sistema en el que se basa es sencillo. Para decodificar
un mensaje ROT13 se debe sustituir la letra por otra que se encuentre trece
espacios hacia adelante en el alfabeto. De este modo la letra A se convierte en
N, la letra B en O, C en P y así sucesivamente.
Este método
deriva de un sistema de cifrado de hace al menos 600 – 500 A.C, perteneciente
al cifrado clásico y que deriva de un sistema llamado Código César. El nombre
de ROT 13 nace a principios de la década de los 80 en el grupo de noticias
net.joke, que empleaba este cifrado para ocultar algunos chistes y que éstos no
fueran fácilmente identificados con sólo leer las líneas una sola vez, evitando
así herir susceptibilidades de algunos lectores. A principios de los 90 el uso
de este tipo de codificación era abundante no solo en noticias, sino en foros,
mensajes de texto, etc. Por lo que la plataforma FidoNet implementó una
aplicación en su sistema para poder codificar automáticamente las palabras que
se generaban en base al código ROT.


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